Miércoles, 03 Marzo 2010 19:20

D. Determinismo genético

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El determinismo genético busca atribuir las causas del comportamiento humano y las dinámicas sociales a la herencia biológica. Es un doble reduccionismo que confunde la observación con la explicación y el origen biológico con la función. Carece de fundamento científico, pero es empleado ampliamente como justificación de males sociales desde los excesos de la versión predominante del capitalismo hasta la proliferación de las guerras. Su máxima expresión se encuentra en la Sociobiología, escuela que busca legitimación científica para el determinismo genético y el darwinismo social. La nueva biología, en cambio, posee implicaciones sociales que contrarrestan dichas nociones y apunta hacia el potencial humano para construir una sociedad cooperativa y mutualista.

 

A. El Determinismo Genético

La genética, como disciplina científica a partir de Mendel (1865), investiga de qué manera la herencia biológica se transmite de generación en generación e incide en la configuración física del cuerpo. El "determinismo genético" trata del concepto de que los genes determinan no sólo nuestra fisiología, sino también nuestro comportamiento y, por extensión, las dinámicas de la sociedad. Esta noción ha sido empleada ampliamente como pilar del mito de origen agónico, es decir, que el ser humano es egoísta y agresivo por naturaleza y que, por ende, el conflicto y la lucha son inherentes a su sociedad. A continuación conoceremos algunos argumentos a favor y en contra del determinismo genético en general y de su uso en apoyo de tales supuestos agónicos en particular.

Doble Reduccionismo: El determinismo genético se basa en realidad de un doble reduccionismo o doble préstamo epistemológico. En primera instancia dicta que el comportamiento humano -dominio de la psicología- es genéticamente programado. De esta forma, los genes determinarían nuestro 'destino', lo cual motivó una definición del determinismo genético como “la creencia falsa en que el destino de la persona es determinada únicamente por sus genes”. Seríamos, en la metáfora de Richard Dawkins, "enormes robots torpes" creados por nuestros genes en "cuerpo y mente".2

En un segundo paso, el determinismo genético establece que la suma de estos comportamientos individuales genera la naturaleza de la sociedad. En breve, entonces, los genes determinarían la sociedad. Lewontin desarrolla ampliamente este tema y refuta contundentemente sus argumentos. Afirma que no hay ninguna prueba de que los genes determinen siquiera el comportamiento humano, mucho menos las dinámicas sociales.3

Universalidad de Rasgos: Uno de los argumentos más empleados en apoyo del determinismo genético es el que la universalidad de un rasgo cultural compruebe su origen genético. Por ejemplo, tomando como ilustración la división del trabajo por género, Wilson afirma: "En las sociedades cazadoras y recolectoras, el hombre sale de cacería y la mujer se queda en el hogar. Este sesgo se mantiene vigente en la mayoría de sociedades agrícolas e industriales; y en esa única base parece tener origen genético".4

Lewontin objeta que se trata de un argumento circular, pues "confunde la observación con su explicación".5 Sería como decir que el hecho de que el 99% de los latinoamericanos son Católicos es prueba de que poseen un gen que lo determine. Sería anticientífico tratar de forzar una relación tan directa entre un dato estadístico y su interpretación. Además, ya que no todos siguen la norma, estaríamos obligados a decidir si las excepciones son infrahumanas, o que el ADN no es tan todopoderoso en la determinación del comportamiento humano como se creía.

Continuidad Genética: Un segundo argumento presentado en defensa del determinismo genético es que los rasgos similares entre algunos animales y los seres humanos, son prueba de una 'continuidad genética' en la evolución de los unos a los otros. Por ejemplo, al observar que las hormigas toman 'esclavos' y designan 'reinas', que los chimpancés sonrían y besan, se concluye que estos comportamientos han sido heredados genéticamente por el hombre de sus antepasados animales, pues se observa los mismos patrones de comportamiento en el reino humano.

Lewontin aclara que tales designaciones no son más que etiquetas empleadas por conveniencia lingüística, sin que haya mayor similitud entre una 'reina' o 'esclava' hormiga y una reina o esclava humana. El problema es que se confunde lo homólogo (tener un origen biológico común, como por ejemplo el ala de un murciélago y un brazo humano), con lo análogo (tener una función similar, como por ejemplo el ala de un murciélago y el ala de un insecto). Es otro argumento circular: atribuir categorías humanas a los animales por analogía y luego 'descubrir' en ellas un vínculo genético.6

Personalidad Heredada: Un tercer argumento señalado a favor de la determinación genética del comportamiento humano, es el supuesto de la herencia de ciertas características como el temperamento, los talentos y las preferencias. Nuevamente, Lewontin sostiene que "no hay ninguna evidencia de que se hereden tales atributos" pues su similitud puede deberse a motivos culturales, educativos y de crianza.7

Estadísticamente, la mayor coincidencia entre padres e hijos en Latinoamérica es su religión, pero pocos se atreverían a afirmar su herencia genética. Nuevamente, se ha confundido la observación con su causa, en un argumento circular. En términos prácticos, aún no se ha establecido ninguna relación directa entre los genes y la fisiología (a excepción de unas pocas enfermedades asociadas con genes aislados), mucho menos su vinculación con el comportamiento.

Capacidad Genética: Cuando se descubrió el ADN, la idea de un código genético infundió en los partidarios del determinismo genético nuevas esperanzas de hallar en él la raíz del comportamiento. Sin embargo, a medida que se va mapeando dicho código, disminuyen las probabilidades de encontrar un gen que determine aún los comportamientos más básicos. Simplemente no hay suficiente material genético para ello. Lewontin explica que la función del ADN es la de codificar la secuencia exacta de aminoácidos en nuestras proteínas, en qué partes del cuerpo se producen y durante qué etapa en nuestro desarrollo.8

El ser humano posee suficiente ADN como para producir unos 30.000 genes, lo cual sólo abastece para desarrollar el cuerpo, incluyendo suficientes neuronas cerebrales como para aprender del entorno. Se tendría que multiplicar este número por varios miles antes de poder codificar las complejas conexiones neuronales que se requerirían para predeterminar apenas nuestras tendencias más básicas. En suma, sólo contamos con suficiente ADN como para equiparnos con la capacidad y flexibilidad necesarias para decidir cómo actuar en cada caso y aprender de sus resultados a posteriori, no para programar genéticamente nuestro comportamiento a priori.

Atractivo Popular: No obstante los argumentos contundentes en su contra, el determinismo genético ha cobrado gran popularidad, debido a su capacidad para liberar al ser humano de la necesidad de cambiar su vida personal y las dinámicas de su sociedad. Pues si nuestros genes decretaran que actuemos de manera egoísta, competitiva y violenta, y si este comportamiento determinara a su vez la configuración de las estructuras de nuestra sociedad, entonces sería inútil intentar transformarlos por decisión propia o colectiva. De este modo se logra justificar la actual cultura del agonismo mediante la esencialización de sus elementos psicoculturales y naturalización de las estructuras sociales que los encarnan y reproducen.

Lewontin considera que la gran acogida que ha tenido el determinismo genético, pese a tantas falencias, se ha debido al rol justificatorio de la ciencia:

La afirmación de que toda la existencia humana es controlada por nuestro ADN... tiene el efecto de legitimar las estructuras de la sociedad que habitamos, pues... asevera que las estructuras políticas de la sociedad -esa sociedad competitiva, empresarial y jerárquica en la que vivimos, que premia de modo diferenciado los distintos temperamentos, habilidades cognitivas y actitudes mentales- también son determinadas por nuestro ADN y, por tanto, inalterables... Para completar la ideología del determinismo biológico, se necesita teorizar una naturaleza humana invariable, una naturaleza humana codificada en nuestros genes.9

En la "Declaración de Sevilla sobre la Violencia" se responde a las implicaciones del determinismo genético como justificación del agonismo en la sociedad humana:

Es científicamente incorrecto decir que la guerra u otro comportamiento agresivo está genéticamente programado en nuestra naturaleza humana. Los genes están involucrados, a todo nivel, en la función del sistema nervioso, proporcionan un potencial para el desarrollo que sólo puede actualizarse en conjunción con el entorno ecológico y social. Aunque los individuos varían en cuanto a su predisposición a ser cambiados por sus experiencias, aquello que determina sus personalidades es la interacción entre su dotación genética y las condiciones de su crianza. Excepto en el caso de algunas patologías poco comunes, los genes no producen individuos necesariamente predispuestos a la violencia. Pero tampoco determinan lo contrario. Los genes sí están co-involucrados en el establecimiento de nuestras capacidades conductuales, pero no especifican por sí solos el resultado.10

 

B. La Sociobiología

La Sociobiología surge a mediados de los años 1970 y halla su máxima expresión en la obra de Edward O. Wilson titulada "Sociobiología - La Nueva Síntesis".11 Se presenta como la forma más reciente de ideología naturalista respecto a la naturaleza humana, que aprovecha el cúmulo de teorías evolutivas y genéticas para armar lo que Lewontin califica como "el último y más mistificado esfuerzo por convencer a la gente de que la vida humana es básicamente lo que tiene que ser y quizás incluso debería ser",11 y lo que Karberg caracteriza como una "justificación de las injusticias e inequidades sociales existentes".13

Se llega a la teoría sociobiológica mediante tres pasos básicos. El primero requiere describir la naturaleza humana en base a la simple observación de la sociedad actual, así como los registros antropológicos. El segundo es suponer que cuando son ampliamente difundidas estas características, es por que se encuentran codificadas en nuestros genes o ADN (Determinismo Genético). El tercero es afirmar que esa naturaleza fue programada en nuestros genes por medio de la selección natural (Darvinismo Social). De esta forma se busca imprimir en la teoría el sello de legitimidad científica, universalidad e invariabilidad.

Los problemas con esta teoría son múltiples. El primero y más obvio es que cae en una falacia reduccionista, según la cual las características de la sociedad serían determinadas por la naturaleza de sus miembros individuales. Siguiendo las consecuencias lógicas de este concepto, existiría la discriminación racial en el mundo por que los seres humanos somos programados genéticamente a ser racistas, el machismo generalizado se debería a que el hombre domina a la mujer por naturaleza y las naciones harían la guerra por que sus soldados son inherentemente violentos. En suma, si se puede definir al individuo, se puede definir a la sociedad. No considera que el racismo sea un vestigio estructural de una época pasada, que el machismo sea aprendido de padre y madre, y que las guerras dependan de la conscripción forzosa y adoctrinamiento de jóvenes otrora amigables y pacíficos.

Por otra parte, ¿cómo saber que nuestras observaciones no son sesgadas por la cultura propia o por nuestras expectativas? Un sociólogo o antropólogo convencido del Darvinismo Social, por ejemplo, tenderá a interpretar sus observaciones a través de ese filtro; verá lo que espera ver o lo que cree que un 'buen científico' vería. Por que la Sociobiología en sí ya es un "compromiso ideológico con la moderna sociedad empresarial, competitiva y jerárquica" y con la causalidad individual, que percibe las propiedades de la sociedad como efecto de las características de sus miembros individuales.14 Karlberg dice que si "eso es lo que se busca en los registros arqueológicos, entonces es eso lo que se encontrará” y que otros investigadores han hallado "evidencias de un grado de paz y cooperación típicamente han sido pasadas por alto por los antropólogos".15

Por último, la observación del comportamiento humano puede indicarnos como estamos pero no como somos. Puede decirnos lo que hemos sido, pero no lo que podemos ser, peor aún lo que debemos ser. Tampoco se puede generalizar tan fácilmente el comportamiento; a veces somos agresivos y a veces pacíficos. ¿Quien decide si somos más lo uno que lo otro? Si la violencia es parte obligada de la naturaleza humana, entonces ¿significa esto que el hombre pacífico es infrahumano o superhumano? Al trazar la gama de comportamientos humanos versus su prevalencia en un gráfico, se produce una curva normal, o de campana, con la aplastante mayoría de las masas relativamente generosas y pacíficas en el medio, los psicópatas en el extremo izquierdo y los grandes modelos de vida en el extremo derecho. ¿Por qué debemos definir nuestra naturaleza en el lado patológico en vez del lado sano? Incluso si nos fijamos en las inmensas mayorías del medio, bien podríamos estar observando la "patología de la norma".

Las implicaciones políticas de la sociobiología incluyen la noción de que excluye toda posibilidad de una reorganización radical de la sociedad. Supone que no se puede oponer a la naturaleza humana, la cual a su vez determina la forma como necesariamente se tiene que estructurar la sociedad. Lewontin dice: "Las afirmaciones de que la guerra humana, la dominancia sexual, el amor a la propiedad privada y el odio hacia los extraños, constituyen universales humanos, se encuentran una y otra vez en los escritos de los sociobiólogos, ya sean biólogos, economistas, psicólogos, o politólogos".16 Ante esto, algunos biólogos expresan su preocupación por conocer la verdadera naturaleza de la genética humana, a fin de saber hasta dónde podemos trascender los límites actuales y lograr un mundo diferente. Será interesante ver qué descubren, pero nuevamente, esta forma de pensar refleja una ideología reduccionista que confunde las características individuales con las de sus instituciones sociales.

En la "Declaración de Sevilla sobre la Violencia" se afirma categóricamente que:

Es científicamente incorrecto decir que en el transcurso de la evolución humana haya habido una selección mayor para el comportamiento agresivo que para otros tipos de conducta. En todas las especies estudiadas a profundidad, el estatus dentro del grupo depende de la capacidad para la cooperación y para desempeñar las funciones sociales que conciernen a la estructura de dicho grupo. La 'dominación' implica lazos sociales y filiaciones; no se trata simplemente de poseer y utilizar una fuerza física superior, aunque si involucra conductas agresivas.

Cuando se ha introducido artificialmente en los animales la selección genética de conductas agresivas, se ha logrado rápidamente producir individuos hiperagresivos. Esto indica que bajo condiciones normales no se maximiza la selección para la agresividad. Cuando estos animales experimentales, artificialmente hiperagresivos, se hacen presentes en un grupo social, o perturban la estructura social del grupo o son expulsados. La violencia no se encuentra ni en nuestro legado evolutivo ni en nuestra configuración genética.17

 

C. La Nueva Biología

Durante el S. XX y más allá, las ciencias de la vida han avanzado tanto que ahora se está hablando de toda una revolución paradigmática, la cual ha llegado a conocerse como la "Nueva Biología". Estos avances cuestionan profundamente las teorías en las cuales se basaron los préstamos epistemológicos que han dado rasgos agónicos a las ciencias sociales.

Por ejemplo, la teoría darwiniana de la selección natural está siendo reemplazada por nuevas teorías como la síntesis moderna, el neo-darwinismo, la geobiología, la teoría del caos y la teoría general de sistemas. En la genética moderna se sugiere que la estructura del ADN actúa como fuerza autoorganizada, lo cual contradice la acción ciega de la selección natural. Los genes reaccionan ante la tensión ambiental en una forma aditiva y en una dirección favorecida.

Lewontin plantea una perspectiva construccionista,18 según la cual los organismos no sólo experimentan sus entornos, sino que los generan a partir de piezas y pedazos del mundo externo. De este modo, el entorno de los organismos es reinventado continuamente, como resultado de sus propias actividades. Nunca hubo el supuesto equilibrio o armonía natural, sino que el mundo está en un permanente estado de flujo y cambio. El 99,999 % de las especies que han existido están extintas y el resto seguirán, siendo reemplazadas por otras.

La implicación social de todo esto es que la gente puede decidir cómo desea vivir y cómo organizar su mundo para poder lograrlo. Podemos planificar los cambios que efectuaremos en el mundo, mediante una organización social apropiada. Por ejemplo, Pierre Teilhard de Chardin (1966), sostiene que existen factores preferenciales que constituyen una fuerza responsable de la 'canalización' de la topografía evolutiva, tal como un río encuentra su cause en un paisaje natural. Observa un proceso de creciente organización que obedece a una clara direccionalidad evolutiva, y que ha de culminar en la conformación de una civilización universal basada en la solidaridad universal.19

 

Preguntas de Estudio:

Después de leer el texto, responda a las siguientes preguntas en sus propias palabras:

• ¿De qué manera apoyó la genética las conclusiones de la teoría evolutiva tradicional?

• ¿Sobre qué supuestos basa sus conclusiones la Sociobiología?

• ¿Por qué resulta problemático el concepto del determinismo genético?

• ¿De qué manera responde a estas nociones la Nueva Biología?

 


Referencias:

1. Baker, Catherine. “Your Genes, your Choice – Exploring the Issues raised by Genetic Research”. Proyecto “Science + Literacy for Health” de la American Association for the Advancement of Science (AAAS). URL: http://www.ornl.gov/sci/techresources/Human_Genome/publicat/genechoice/glossary.html.

2. Dawkins, Richard, "The Selfish Gene". Oxford: Oxford University Press, 1976, pp. 19-20.

3. Lewontin, R.C: “Biology as Ideology - The Doctrine of DNA”. Nueva York: Harper-Collins Publishers, Inc., 1991, capítulo titulado “A Story in Textbooks”.

4. Wilson, Edward O.: “Human Decency is Animal”. Nueva York Times Magazine, 12 de octubre de 1975b, pp. 38-50.

5. Lewontin, 1991, p. 94.

6. Lewontin, 1991, p. 95.

7. Lewontin, 1991, p. 96.

8. Lewontin, 1991, pp. 97-98.

9. Lewontin, 1991, p. 87.

10. UNESCO, “Declaración de Sevilla sobre la Violencia”, redactada y suscrita por 20 premios Nobel con ocasión del Año Internacional de la Paz en Sevilla, España, el 16 de mayo del año 1986.

11. Wilson, Edward O.: “Sociobiología: La Nueva Síntesis”. Barcelona: Editorial Omega, 1980.

12. Lewontin, 1991, p. 89.

13. Karlberg, Michael: “Beyond the Culture of Contest – From Adversarialism to Mutualism in an Age of Interdependence”. Oxford: George Ronald Publisher, 2004, p. 4.

14. Lewontin, 1991, p. 93.

15. Karlberg, 2004, pp. 81-82.

16. Lewontin, 1991, p. 91.

17. UNESCO, 1986 (énfasis mío).

18. Lewontin, 1991, pp. 109-123.

19. Teilhard de Chardin, Pierre. “The Vision of the Past”. New York: Harper & Row Publishers, 1966.

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