Viernes, 16 Marzo 2012 16:32

C. Definición del problema

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No se requiere sino de un vistazo rápido al noticiero del día para darnos cuenta de que están desmoronándose nuestras estructuras e instituciones sociales, políticas y económicas. Los medios masivos nos alimentan nuestra ración diaria de la manera como decae en violencia el orden social, como la gente pierde la fe en el sistema político y sus representantes, como colapsan progresivamente sectores enteros de la economía mundial, y como el orden internacional cede el paso a conflictos armados y guerras entre países y facciones. La gente comienza a preguntarse si esto sucede simplemente porque así es el mundo, o si existe una mejor manera de darle sentido a lo que sucede.

 

1. Los dilemas sociales

Un causa muy importante de este proceso de desintegración es un fenómeno creciente denominado el ‘dilema social’, definido como una situación en la cual, si todos hacen lo que exige de ellos el sistema, éste colapsa. En otras palabras, si todo el mundo se comportara del modo como se supone que debe hacerlo según la lógica del sistema prevaleciente, las dinámicas inherentes en el diseño mismo del sistema harán que éste se desempeñe de manera subóptima y eventualmente se descomponga y deje su funcionar.

Por ejemplo, el propósito del sistema vial es que todos lleguen a su destino de la manera más rápida, fácil y cómoda posible. Pero para ello la gente evita el transporte público salvo por obligación, dando lugar a 20-30 veces más vehículos en el camino que lo necesario, lo cual reduce la velocidad y comodidad de su viaje. Con este fin la gente también avanza en la boca calle sin que pueda salir de ella, dando lugar a atascamientos que van directamente contra el propósito del sistema. Se analizarán otros dilemas sociales más complejos en lo que sigue.

Peter Kollock habla de los dilemas sociales dentro del marco de la teoría económica y el supuesto de la elección racional cuando los define como “situaciones en las cuales la suma de racionalidades individuales arroja una irracionalidad colectiva. Es decir, los comportamientos individualmente responsables producen un escenario en el cual todos obtienen peores resultados de lo que podrían haber logrado de otro modo”.1 Howard Rheingold describe los dilemas sociales como “Situaciones que… surgen de la tensión entre el interés propio y el beneficio colectivo. El actuar según el interés propio acaba perjudicando o dejando de satisfacer los intereses del conjunto”.2

En otras palabras, el problema no consiste en que los miembros de la sociedad hacen algo que no deberían. Se podría tratar de convencer a la gente a que debería actuar de manera diferente, pero es poco probable que cumpla la mayoría, ya que se supone que hacen exactamente lo que espera y exige de ellos el sistema, y el hecho de comportarse de otra manera podría acarrear pérdidas personales.

Por tanto, se debe enfatizar que son los sistemas mal diseñados los que producen los dilemas sociales, y no las personas ignorantes, egoístas, agresivas o de otro modo ‘malas’.

¿Qué relación guardan los dilemas sociales con los ejemplos de colapso enumerados en lo anterior?

  • En un sistema social individualista y competitivo, como el que hoy prevalece en algunas sociedades, donde se supone que la gente haga lo necesario para ser ‘ganadora’, a menudo las personas perjudican a otros en el intento de ayudarse a sí mismas, lo cual puede decaer en una “guerra de todos contra todos” al estilo de Hobbes.
  • En la política partidista, el sistema electoral confrontacional suele favorecer a los candidatos más ambiciosos, egocéntricos y hambrientos de poder, aunque estas no son las cualidades que se buscan en un buen estadista. La lucha por el poder y la parálisis resultante, producen el desencanto del público y el retiro del apoyo popular del sistema como un todo. Esto resulta en el deterioro de la autoridad de instituciones consagradas por la tradición, y todo el sistema pierde el poder de actuar en beneficio del conjunto.
  • En la economía, la lógica de la acumulación ilimitada lleva a la concentración de cada vez mayores riquezas en cada vez menos manos, con la consabida expansión de la pobreza, hasta que la tensión entre el aumento de producción y la disminución del consumo, quiebra el sistema como un elástico estirada con demasiada fuerza, como sucedió en la Gran Depresión de los años 1930 y las recesiones cíclicas de medianos de los 1970, fines de los años 1990, 2003, 2008, y así sucesivamente.
  • El ‘sistema de seguridad nacional’ obliga a los países a entrar en una carrera armamentista costosa para fines disuasivos, y el consecuente acrecentamiento del ‘complejo industrial militar’ asume una vida propia que genera conflictos para justificar su propia existencia y generar el consumo de los equipos producidos.
  • Y continúa la lista.

 

2. Competición

¿Cuál es el factor común entre todos estos ejemplos? Como puede imaginarse, dada la dimensión y gravedad del problema, investigadores en numerosos campos han estado estudiando los dilemas sociales desde hace muchos años. Y lo que han encontrado es que la principal causa de todos ellos es que cada uno de estos sistemas ha sido diseñado como una competición, es decir, una relación en la cual siempre habrá ganadores y perdedores. Todos tenemos el mismo objetivo, que es alcanzar el propósito por el cual se creó el sistema. Sin embargo, en una relación competitiva, cada vez que una de las partes se acerca a este objetivo común, otras se alejan de él en medida similar. Cada voto que recibe un candidato significa un voto menos para los demás postulantes. Cada contrato que se adjudica una empresa es un negocio menos para sus competidores. Cada victoria que gana una de las partes en un conflicto es una derrota para el lado opuesto. Y así sucesivamente.

Ahora bien, la mayoría fuimos criados dentro de estos sistemas desde la cuna, hemos estado rodeados por la competición durante toda la vida, y se nos enseñó que la misma es buena y necesaria para el funcionamiento de la sociedad. Se ha convertido en parte tan natural de la manera como percibimos, pensamos y actuamos en el mundo, que posiblemente rechacemos impulsivamente la noción de que la competición sea motivo del colapso de esos mismos sistemas. Incluso, algunos han sugerido que la solución para este impasse es más competición, no menos. Esto trae a la mente el dicho famoso de Albert Einstein: “No se puede resolver un problema con el mismo tipo de pensamiento que usamos para crearlo”. Veamos ahora en mayor detalle de qué manera los investigadores llegaron a la conclusión de que es la competición la que genera los dilemas sociales, y qué proponen que se haga al respecto.

 

3. La Teoría de Juegos

Los sistemas sociales que hemos mencionado son extremadamente complejos y de difícil análisis. Por tanto, los investigadores simplifican sus relaciones hasta destilar unos pocos modelos básicos que sean más fáciles de estudiar. Estos modelos han llegado a conocerse como ‘juegos’, de donde proviene la ‘teoría de juegos’, definida como el estudio de modelos matemáticos de las interrelaciones, estrategias o decisiones interactivas, que pueden ser competitivas y cooperativas. Los modelos o ‘juegos’ reciben nombres distintivos que facilitan la memoria y el diálogo al respecto, entre ellos Blotto, Cacería de Venado, Cortar la Torta, Dilema del Prisionero, Gallina, Impasse, Póquer de Kuhn, Ultimátum, etc.3

Tengamos presente que al hablar de ‘juegos’ en este contexto, en realidad nos referimos a modelos simplificados de interacciones humanas en los sistemas sociales, políticos, económicos y otros de la vida real, como los mencionados en los ejemplos de dilemas sociales que anteceden. No obstante, algunos de estos modelos han sido convertidos en juegos que pueden ser ‘jugados’ de varias maneras, ya sea por seres humanos o computadoras. Se han realizado numerosas investigaciones en las cuales sujetos de prueba los juegan bajo condiciones experimentales, con la finalidad de observar su comportamiento. Otros estudios requieren del uso de la informática, la cual posibilita la inclusión de grandes números de jugadores durante las ‘iteraciones’ que se requieran para probar diversos conjuntos de estrategias.

ResultadosEstos juegos y/o las estrategias utilizadas para ‘jugarlos’ pueden clasificarse en tres categorías generales. Una es “ganar-perder”, donde los puntos obtenidos por un jugador hacen que los otros jugadores pierdan puntos; otra es “perder–perder”, donde una táctica determinada hace que ambos jugadores pierdan puntos; y la otra es “ganar–ganar”, donde mis puntos no se restan de los demás jugadores, sino que son adicionales a los suyos. Otra manera de clasificar los juegos es más matemática: “suma cero” cuando mi pérdida anula tu ganancia (-1 + 1 = 0); “suma negativa”, cuando ambos jugadores pierden (-1 + -1 = -2); y “suma positiva” cuando ambos jugadores ganan (1 + 1 = 2). Se podrían agregar análisis mucho más complejos, pero estas nociones básicas deben ser suficientes para los fines del presente estudio. El lector que tenga interés en mayores detalles puede obtenerlos por otros medios.4

 

4. Un Mundo de Suma Cero

Cuando la teoría de juegos fue aplicada al entendimiento de las dinámicas de nuestros sistemas, estructuras e instituciones sociales, se hizo evidente de que éstas últimas eran diseñadas principalmente en base al supuesto de interacciones de tipo ganar–perder o de suma cero, es decir, como relaciones competitivas.5 Por ejemplo, una nación se divide en partidos políticos y éstos se confrontan en una lucha por el poder; se supone que los actores en un mercado compitan entre sí por ganar clientes, ventas e ingresos; el sistema judicial de adversarios enfrenta a los ciudadanos en el pleitos y juicios; los estudiantes son comparados constantemente entre sí y calificados competitivamente; y así sucesivamente. Desde luego, también existen en estos sistemas sociales casos de relaciones de tipo ganar–ganar, de suma positiva, o cooperativas, pero la mayoría se limita al nivel inter-personal y no se ha institucionalizado sino que perdura pese a lo que espera o exige el sistema. Es interesante notar que podrían ser justamente estos elementos de cooperación los que han posibilitado la permanencia de estas estructuras a pesar de la influencia corrosiva de sus supuestos de tipo ganar–perder.

Entonces, ¿por qué la competición resulta en dilemas sociales y hace colapsar a nuestros sistemas? Simplemente, por que cuando una población mantiene relaciones de tipo ganar-perder durante un período extendido, el efecto global se convierte en perder-perder. Esto se ha observado repetidas veces por científicos en investigaciones realizadas bajo la teoría de juegos, notablemente Robert Axelrod.6 Son varias las maneras de entender este fenómeno, dependiendo de qué tipo de ‘juego’ se trata. En términos generales, sin embargo, si en promedio las relaciones en una sociedad es de suma cero, es evidente que no habrá progreso, lo cual en realidad significa un progreso negativo considerando el hecho de que la continuación de la vida en sí requiere de un resultado relativo de suma positiva. Sin embargo, existen otros motivos por los cuales las relaciones de suma cero se convierten en relaciones de suma negativa, como veremos en los siguientes ejemplos:

  • Supongamos que tú te dieras cuenta de que yo utilizo una estrategia de tipo ganar-perder en nuestras relaciones comerciales. Tú te inclinarías a emplear una estrategia similar, por lo que ambos perderíamos, o al menos ganaríamos menos de lo que podríamos haber obtenido de haber pensado y actuado en términos de ganar-ganar.
  • Cuando los partidos políticos compiten por el poder, en la lógica predominante de ‘gobierno versus oposición’, ambos hacen lo posible por impedir al otro implementar sus planes y políticas. Esto paraliza no sólo a los partidos involucrados sino a todo el país, en perjuicio del propósito fundamental del sistema político en sí, cual es servir los mejores intereses de la población en general.
  • Cuando existe una excesiva concentración de riqueza en pocas manos, sumada a un consecuente aumento de la pobreza, la tensión resultante entre la producción y el consumo produce un crack financiero que trae graves pérdidas para tanto ricos como pobres.
  • El enorme gasto de sostener una carrera armamentista y desplegar ataques periódicos para sostener el efecto disuasivo, ambos requisitos del mantenimiento del ‘sistema de seguridad nacional’, resulta en una carga exorbitante para los presupuestos de estado, una lamentable pérdida de vidas y recursos, así como los eventuales conflictos militares, en los cuales nadie gana sino que todos pierden.

Existen muchos ejemplos más de este mismo efecto, pero los pocos mencionados en lo anterior bastan para ilustrar la manera como las relaciones competitivas de tipo ganar-perder o suma cero, cuando son aplicadas a gran escala y dadas suficiente tiempo, finalmente se convierten en situaciones de tipo perder-perder o suma negativa y causan el colapso del sistema como un todo. Volvamos ahora nuestra atención al tema importantísimo de cómo evitar que esto suceda.

 

5. La Teoría de la Cooperación

Desde una perspectiva puramente teórica, la solución a los dilemas sociales es bastante evidente y sencilla: cambiar la lógica competitiva de ganar-perder o suma cero que prevalecen en los sistemas sociales actuales, a unas dinámicas predominantemente cooperativas de tipo ganar-ganar o suma positiva. Es más fácil decirlo que hacerlo, sin embargo. El cómo ponerlo en práctica ha sido tema de una enorme cantidad de estudio y diálogo entre personas en numerosas áreas de estudio y acción, de lo cual ha nacido un campo interdisciplinario llamado la Teoría de la Cooperación, o el estudio de cómo puede surgir y persistir la cooperación.7 Entre los teóricos de la cooperación se incluyen sociólogos, economistas, politólogos, antropólogos, arqueólogos, psicólogos, neurólogos, biólogos, físicos, informáticos, matemáticos, filósofos y muchos más, todos abordando desde diversos puntos de partida el mismo problema básico: cómo realizar la transición de las viejas estructuras sociales competitivas de tipo ganar-perder o suma negativa, a una nueva sociedad en la que primen las relaciones cooperativas de tipo ganar-ganar o suma positiva.

SolucionesSus enfoques pueden clasificarse en tres principales ejes de acción: estratégico, motivacional y estructural. El enfoque estratégico consiste de hallar estrategias para lograr la cooperación, sin dejar de lado el supuesto de una naturaleza humana inherentemente competitiva, por una parte, y sin tratar de cambiar las estructuras actuales de nuestros sistemas sociales, por otra. Hay varias maneras de investigar este tema, desde los análisis de cómo la cooperación y el altruismo pueden haber evolucionado genéticamente en un mundo darviniano de selección natural y supervivencia del más apto, hasta la búsqueda de jugadas estratégicas capaces de lograr dinámicas de tipo ganar-ganar en un entorno ganar-perder en la teoría de juegos mediante el uso de programas informáticos.

En el mundo real, las soluciones estratégicas suelen tomar la forma de medidas reactivas, diseñadas para responder ante los problemas existentes, mas no buscar mecanismos proactivos para evitar el que se produzcan en primera instancia. Entre ellas estarían: la consejería psicológico para aliviar el dolor emocional ocasionado por el individualismo, la competición y la soledad; tributación, redistribución y asistencia para el desarrollo, orientadas a aliviar la pobreza generada por el sistema económico; protocolos y convenciones para mitigar los daños ecológicos causados por los excesos de producción y consumo; mecanismos de resolución alternativa de controversias para resolver las peleas sobre intereses en conflicto; coaliciones y campañas para promover la unidad nacional y remediar el efecto divisionista de las elecciones políticas; diálogos y tratados para disminuir los conflictos armados entre y dentro de los estados; etc.

El enfoque motivacional tiene que ver con el estudio de la capacidad humana para diseñar, implementar, habitar y sostener un mundo de ganar-ganar, suma positiva o cooperación. Por una parte, se realizan análisis críticos de creencias y supuestos tradicionales respecto a la naturaleza inherentemente violenta y competitiva del hombre y la sociedad, y se elaboran nuevas teorías en varios campos sobre las cuales sostener una perspectiva más habilitante y esperanzadora de lo que significa que seamos humanos. Por ejemplo, según la ‘Orientación de Valor Social’, se teoriza que algunas personas aplican normas egocéntricas, individualistas o competitivas, mientras que otras personas siguen normas prosociales, comunitarias o cooperativas. Por otra parte, el enfoque motivacional incluye el diseño de pedagogías, teorías del aprendizaje y metodologías educativas orientadas al desarrollo de nuestra capacidad para albergar actitudes y valores cooperativos, altruistas, prosociales y otros de tipo ganar-ganar, bien sea que se consideren inherentes al potencial humano o no.

Finalmente, el enfoque estructural hacia la construcción de una sociedad basada en relaciones cooperativas, trasciende la tendencia a quejarnos de las obvias falencias de las instituciones actuales, y busca más bien maneras de reformar o transformar los sistemas sociales para que reflejen y generen relaciones de tipo ganar-ganar o de suma positiva. Sus promotores han llegado a darse cuenta de que las soluciones estratégicas no bastarán para lograr los cambios necesarios. Por ejemplo, Don Tapscott afirma: “Debemos resetear todos los viejos modelos, enfoques y estructuras de la sociedad, o arriesgaremos la parálisis o el colapso”.8 Entre las preguntas que se podrían plantear bajo este enfoque se incluyen:

  • ¿Qué tipos de disposiciones políticas evitarían el desgaste de recursos que supone la actual pugna partidista, para canalizar esas energías más bien hacia la acción consensuada y cooperativa?9
  • ¿Cómo sería un sistema económico que aprovechara, premiara y fomentara la propensión humana para la cooperación y el mutualismo, en contraste con la cultura de competición y avaricia que promueve el sistema actual?
  • ¿Cómo poner a la economía al servicio del crecimiento humano, en vez del ser humano al servicio del crecimiento económico, y cómo asegurar que se satisfagan las necesidades de todos y no principalmente los deseos y apetitos de unos pocos privilegiados?10
  • ¿Cómo reemplazar la anarquía internacional del actual ‘sistema de seguridad nacional’, que se basa en la soberanía ilimitada del estado, con un sistema supranacional mediante el cual la voluntad colectiva de los pueblos del mundo sea plasmada en leyes, implementada a través de un ejecutivo mundial y juzgada por un tribunal internacional, sin la amenaza de alguna imposición económica, política o militar, sino colocando a la fuerza al servicio de la justicia?11

 

6. Nuestro aporte

El propósito del presente estudio es el de abordar principalmente el segundo enfoque: revisitar la naturaleza del hombre y de la sociedad en la búsqueda de enfoques educativos que puedan cultivar nuestra capacidad inherente para vivir relaciones cooperativas de tipo ganar-ganar o de suma positiva. En menor medida, también trataremos varias propuestas de reforma estratégica y transformación estructural. Sin embargo, se ha encontrado que muchos potenciales gestores de cambio sociocultural no se levantan a desempeñar su rol en la promoción de tales soluciones, debido a ciertas nociones anticuadas que propagan enfermedades del espíritu como el pesimismo sobre el futuro y el escepticismo respecto a la capacidad humana para construir una sociedad basada en relaciones de cooperación, mutualismo y altruismo, y esto ha hecho que la gente deje de esforzarse hacia un cambio social positivo. Nuestro enfoque principal, por tanto, será el de romper estas barreras que han socavado la esperanza, el entusiasmo y la iniciativa de los potenciales gestores de cambio sociocultural, y reemplazarlos con resultados y avances más recientes y potenciadores en diversas disciplinas.

 


Notas:

1. Kollock, Peter. “Social Dilemmas: the Anatomy of Cooperation”. Annual Reviews of Sociolology, 1998. 24:183.214. Para visualizar su clase introductoria sobre los dilemas sociales, véase http://www.youtube.com/watch?v=yPwUkL1jatY&feature=related.

2. Rheingold, Howard. “Introduction to Cooperation Theory”, versión de 2011. URL: http://socialmediaclassroom.com/host/cooperation2/lockedwiki/main-page.

3. Para conocer una lista más completa y una descripción resumida cada juego, véase “Glossary of Game Theory Terms” en http://www.gametheory.net/Dictionary/games/, o “List of games” en http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_games_in_game_theory.

4. Una buena fuente introductoria en inglés es “Game Theory”, Stanford Encyclopedia of Philosophy, URL: http://plato.stanford.edu/entries/game-theory/.

5. No abordaremos aquí la pregunta importante del por qué nuestros sistemas sociales fueron diseñados de esta manera, sino en otras secciones, particularmente bajo “Teoría Social”.

6. Véase, por ejemplo, Robert Axelrod. The Evolution of Cooperation. Nueva York: Basic Books, 1984.

7. Se encuentra un buen resumen por Howard Rheingold en su “Introduction to Cooperation Theory”. URL: http://www.youtube.com/watch?v=zMtDr1vfNgQ.

8. Don Tapscott y Anthony D. Williams. “Macrowikinomics: Rebooting Business and the World”. Nueva York: The Penguin Group, 2010.

9. Véase en http://politics.mitrasites.com/alternative-political-systems.html una lista de recursos, noticias, imágenes, videos, blogs y diálogos en tiempo real, como punto de partida para conocer algunos de los sistemas políticos alternativos que se han planteado.

10. Pincha aquí o genera tu propia búsqueda en Google para iniciar tu exploración de los Sistemas Económicos Alternativos (SEA) intentados y/o propuestos.

11. En http://www.wfm-igp.org/site/wfm-home constan las respuestas que ofrece a estas preguntas el Institute for Global Policy (IGP) del World Federalist Movement (WFM).

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